Todos nuestros días, están compuestos de ambivalencia.
La RAE define:
Ambivalencia. Que presenta dos interpretaciones o dos valores, frecuentemente opuestos.
La justa media se resuelve consciente o menos consciente, en los sentido o en la razón, en la congruencia de nuestros sentimientos de nuestras acciones. Puedo ir a la Iglesia de la manera más pro activa, y tener acciones o reacciones poco cristianas, ¿esto me hace incongruente con mi religión?, -sí, y lo que se demuestra, es la ambivalencia de la vida cotidiana, vs. Puedo robar, sobornar, secuestrar pero ser responsable con su deber al sustento con su familia, ¿es congruente? - No, al final es un criminal. Es decir una acción no hace la determinación absoluta del individuo, como una acción reprobable no exceptúa los buenos gestos del día.
Ser un hombre racional las 24 horas del día es insano, como insano es ser reactivo a mis emociones únicamente, una persona equilibrada tiene que esta pasando en el mismo momento de Amor-Odio. La congruencia de reír todo el día, es únicamente en la locura.
Mis amigos optimistas radicales, no creo que seas feliz, porque eso es un estado romántica sostenible únicamente en la casa de la risa (psiquiátrico). Y mi lastimoso auto compasivo, que alguien le mostró la palabra depresión, tampoco existe el estadio permanente de soledad y tristeza, porque basta con que te compren un agrado, para que desaparezca el cuadro de pasividad... La verdadera paradoja esta en el bienestar subjetivo (Paradoja de Easterlin) que perseguimos día a día.
¿En la "vida" es congruente?- No. Deseamos que sea positiva y favorable, con gestiones de bienestar, pero la vida esta conformada por múltiples elementos (el error es querer reducir a entender como una sola cosa o lo que alcanzamos a entender como tal) y solo el hombre racional puede intentar ser congruente, pero no lo encontrará en su totalidad, porque aún en esta operatividad, se entrelazan vivencias irracionales que son y tienen que ser ilógicas y absurdas...
* Evidentemente, queda fuera de este comentario la polaridad y caprichos de doble ánimo.
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